Yo que estuve en el campo, le entiendo. Tomás ha dicho ni más ni menos lo que estaba diciendo toda la grada donde estaba yo sentado. Y no solo eso, la gente, que es lo peorde todo, ya asumía la derrota y se resignaba a perder siempre.
La ilusión es lo último que le puedes quitar a una afición. Una afición que en claro desacuerdo con el juego del equipo tuvo que pagar varias veces su descontento con los saques de puerta de Casillas que veía que no se le movía nadie y tenía que tirar el balón a donde cayera. Lo pagaron con él pitándole a cada saque que hacía.
No es el fin del mundo, pero si queremos ganar ya sabemos que jugando como el Numancia no lo vamos a hacer porque no tenemos ese tipo de jugadores.

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