Es como tener un hermano yonki. Un seiscientos que se te escacharra cada 2×3. Una novia bakala ¿No le vas a querer? Por mucho que te joda. Claro pijorrón.
¿Qué vamos a hacer? Pues jugar y aceptar lo inebitable. Y más contra nuestra Italia de mil amores. No porque sea bestia negra o porque sean marrulleros en ciertas fases del juego (89 minutos). El problema no está en ellos sino en nosotros. Y cuando no en el señor árbitro (lo de señor es un eufemismo).
Así que ánimo y a disfrutar de lo que nos queda de competición. Como decía Gandalf al final de la saga:
- No diré no lloreis, pues no todas las lágrimas son amargas.
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No todas las lágrimas son amargas, pero alguna vez nos tiene que tocar derramarlas de alegría y emoción; y aunque la cosa está jodida intentemos mantener la esperanza hasta el minuto 89 en el que nos pitarán el penalti en contra o nos anularán el gol legal o fallaremos la ocasión más clara del partido, que alguna ha pasado.